MITOS Y LEYENDAS SOBRE LA VIRGEN

EN EL PERÚ

Quizá el mito más representativo –y el más difundido- sea el milagro de la Virgen de la Candelaria en tiempos de las luchas entre el ejército patriota contra el virreinal en la villa de Puno; Enrique Cuentas Ornachea relata: “Doce mil hombres se apostaron en las alturas de la villa de Puno, cercándola. Los sitiadores eran liderados por el caudillo aymara Túpac Catari, junto con el rebelde Pedro Vilcapaza, de Azángaro, continuador de la lucha de Túpac Amaru. Eran los primeros meses de 1781 y los rebeldes intentaron tomar la ciudad para reducir este bastión del virreinato y preparar su ataque a la actual ciudad del La Paz. El reducido número de pobladores observaba cómo bajaban las huestes desde Huajsapata, Yurac Orqo y Orcapata, en las afueras de la villa. En las pequeñas escaramuzas los habitantes de la villa puneña se defendieron con el mayor coraje posible, pero su inferioridad numérica no les daba mayor chance en la contienda. En su desesperada situación, los pobladores optaron por sacar a la virgen, cuya imagen se veneraba en la iglesia de San Juan, en procesión. Tras implorarle su protección durante toda la noche, los pobladores observaron, atónitos, cómo los enardecidos sitiadores abandonaron el lugar.” (Enrique A. Cuentas Ormachea, Presencia de Puno en la Cultura Popular, 1995, pág. 31).

Aparte de la anterior, hay otras historias y tradiciones que dicen, también, que en aquella misma ocasión, durante la procesión matinal, las andas de la virgen empezaron a brillar con gran intensidad, encegueciendo a los sitiadores y al mismo tiempo éstos fueron víctima de un terrible espejismo: un enorme ejército a caballo llenaba la ciudad y sus armas brillaban también intensamente. Ante esa visión, las tropas de Túpac Katari se replegaron.

Las dos anteriores historias son leyendas, más bien, de milagros de la Virgen de la Candelaria. Veamos otras dos sobre su aparición: Se cuenta que en las afueras de la mina de Laykakota, en 1675, el español don José Salcedo mandó derribar las casas de los mineros que se encontraban en las bocaminas. Antes que se cumpliera su orden, todos vieron aparecer en el lugar una virgen envuelta en llamas luchando contra el demonio. Esta visión hizo desistir a Salcedo y desde entonces nació el culto y el nombre de la milagrosa virgen.

La segunda es el caso que cuenta Dionisio Quispe: "La Virgen con el rostro de una Señora elegante serenísima y con un niño en los brazo apareció en el siglo XVII a un nativo de la zona quien por orden de su amo cuidaba un pequeño caserío ubicado a las riberas de un riachuelo en las faldas del Cerrito Huajsapata. En esos tiempos los españoles sancionaban drásticamente a los nativos que no cumplían con sus trabajos en las minas, así que el hombre se encontraba entre el dilema de obedecer a su amo cuidando el terreno o de obtemperar a las ordenes de los Españoles. La Virgen le pidió el permiso de poder lavar las ropas de su hijo en el rio a cambio de cuidarle el predio hasta su regreso. Cuando regresó con su amo, quien no creía en esta historia, encontraron "el busto de la Virgen, toda vestida de blanco, con un niño en los brazos y sus ropitas aún mojadas".

EN BOLIVIA

En Bolivia está consagrada la Leyenda del Chiru Chiru (o Nina Nina): Un bandolero devoto de la Virgen, redimido por ésta en el momento de su muerte. Este bandolero tenía su guarida en el cerro Pie de Gallo (otras versiones hablan de una casa abandonada, una choza, o una cueva). Una noche fue herido de muerte por lo que acudió a su guarida para morir implorando ante una imagen pintada de la Virgen de la Candelaria (otras versiones hablan de una estatua), que –se supone- él habría pintado/esculpido. A partir de ese momento, el refugio se convirtió en centro de romería y peregrinación para el pueblo.

También está la leyenda (recopilada en La Paz) sobre el derrumbe de una mina en Oruro a mediados del siglo XVIII, en 1789, en que la Virgen de la Candelaria salva milagrosamente a los mineros atrapados, no sólo de la muerte sino de que el Supay les robe el alma. Y desde esa fecha la celebración se centró en el culto a la Virgen del Socavón (también conocida como "Virgen de la Candelaria"). En la actualidad, las más importantes celebraciones se centran en el Santuario del Socavón.

Una tercera leyenda muy difundida es la de Wari, un semidiós muy antiguo que soltó víboras gigantes que lanzaban fuego por la boca para eliminar a los uros que contraviniéndolo, deseaban retornar a la senda del bien; después de matar a muchos, se apareció una Virgen Morena que las petrificó, salvando al desdichado pueblo de la extinción total (si bien es una leyenda más autóctona, no deja de ser sincrética, ya que entra en la escena pretérita una virgen católica). En otras versiones, Wari, envía una gigantesca serpiente por el Sur, un Sapo gigantesco por el Norte, una plaga de hormigas hambrientas por el Este, y un monstruoso Lagarto por el Oeste, para cumplir el castigo. Atendiendo el clamor de los Urus, hizo su aparición una bella Ñusta (o Virgen Morena), quien en lucha denodada derrotó al temible Wari. Desde entonces Wari buscó morada en lo más profundo de la tierra donde cuida las riquezas de sus entrañas (en tanto el Sapo, la Serpiente y el Lagarto fueron convertidos en piedra y las Hormigas en Arena).

Christian Guzmán Arias

Nuestros Aliados

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player