
Sin duda, el culto extraordinario que se practica en honor a la Virgen de la Candelaria proviene en buena parte de occidente y se impulsó con fuerza desde las Islas canarias –justamente patrona de las islas-, que por siglos fue el paso obligado de las naves que partían de la península ibérica con destino a América. Nuestras informaciones nos permiten saber que por los inicios del siglo XV –se habla de unos 95 años antes de la conquista de Tenerife en 1496- la imagen de la Virgen de la Candelaria apareció en una cueva de la hoy Villa de la Candelaria, imagen que después de un rico e increíble historial de peripecias domina hoy el santuario de la Basílica del mismo nombre.
A esa Basílica llegaron cientos o quizás miles de navegantes de paso a América, quienes recibían el encargo de llevar la imagen multiplicada de la Virgen a los confines del mundo para convertir a los descreídos. Es así como lo trajeron a América como uno de los elementos de la evangelización.
SOBRE LA APARICIÓN
Según la leyenda relatada por Fray Alonso de Espinosa: “Iban dos pastores guanches a encerrar su ganado a las cuevas cuando notaron que el ganado se remolinaba y no quería entrar. Buscando la causa miraron hacia la desembocadura del Barranco de Chimisay y vieron sobre una peña, casi a la orilla del mar, una imagen que creyeron estar animada. Como estaba prohibido a los hombres hablar o acercarse a las mujeres en despoblado, le hicieron señas para que se retirase a fin de que pasase el ganado, pero al querer ejecutar la acción, el brazo se le quedó yerto y sin movimiento. El otro pastor quiso herirla con su cuchillo, pero en vez quedó herido el mismo. Asustados, huyeron los dos pastores a Chinguaro, a la cueva-palacio del mencey Acaymo, para referirle lo acontecido. El mencey fue a ver con sus consejeros. Ella nada respondía pero nadie se atrevía a tocarla. El mencey decidió que fuesen los mismos dos pastores ya heridos quienes la recogieran para llevarla al palacio. Ellos, al contacto con la imagen, quedaron sanados. El mencey comprendió que aquella mujer con el niño en brazos era cosa sobrenatural. El mismo rey entonces quiso llevarla en sus brazos, pero después de un trecho, por el peso, necesitó pedir socorro. Es así que en lugar de la aparición hay hoy día una gran cruz y en el lugar donde el mencey pidió socorro, un santuario a Nuestra Señora del Socorro.
La llevaron a una cueva cerca del palacio del rey hoy convertida en capilla. Más tarde un joven llamado Antón, que había sido tomado como esclavo por los castellanos y había logrado escapar y regresar a su isla, reconoció en la imagen milagrosa a la Virgen María. Él, habiendo sido bautizado le relató al mencey y a su corte la fe cristiana que él sostenía. Así llegaron a conocer a la Virgen María como "La Madre del sustentador del cielo y tierra” (Guanche: Axmayex Guayaxerach Achoron Achaman o Chaxiraxi1) y la trasladaron a la Cueva de Achbinico para veneración pública.”
Esta leyenda puede tener una explicación razonada: Ya desde antes de la conquista, el archipiélago Canario era visitado por europeos en expediciones de reconocimiento o en incursiones de esclavos; pero también eran visitadas por religiosos que pretendían llevar a cabo una labor evangelizadora antes de que se produjera la conquista y anexión política de las islas, de este modo, en el siglo XIV –mucho antes de la “aparición” de la imagen de la virgen- se formó un obispado en Telde, Gran Canaria. La imagen de la Virgen de Candelaria sería llevada a Tenerife por frailes mallorquines, los cuales probablemente se habrían establecido por un tiempo en la isla introduciendo elementos de la religión cristiana entre los guanches, produciéndose un sincretismo religioso. La Virgen de Candelaria fue identificada como la madre de Magec, dios del Sol y la luz, que también controlaba la cosecha.
Luego de la conquista, la imagen fue robada por los españoles pero devuelta tras una peste que ellos atribuyeron al robo sacrílego. Más tarde, cuando los españoles conquistaron la isla, la devoción ya estaba allí arraigada. En 1526 se edificó el santuario de “Nuestra Señora de la Candelaria”. De las Islas Canarias la devoción se propagó a América. Y se dice Hernán Cortés llevaba en el cuello una medalla de esta imagen.
LA PURIFICACIÓN DE MARÍA Y LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR2
Las leyes judías, desde antes que naciera Jesús de Nazaret, disponían que cuando una mujer diera a luz a un hijo varón, quedaría impura durante siete días –catorce si era hija mujer- y tenía que esperar, además, 33 días la purificación de su sangre -66 si tenía una niña-. Al cumplirse los días de su purificación, tenía que llevar un cordero como sacrificio y un pichón o tórtola como sacrificio del pecado al sacerdote. Si la mujer era pobre, podía llevar dos tórtolas o pichones. Cumplido esto, el sacerdote la expiaba –o “purificaba”-.3
En efecto, María, al dar a luz a Jesús, fue luego de 40 días al templo para que la purificaran. Y esto es lo que se celebra en el día de purificación de María –o “Purificatio B. M. V.”4- el 2 de febrero. Esta fiesta sólo se celebra desde el comienzo en occidente, luego de que el decreto del 542, para el reino de Bizancio, dispusiera que el 25 de diciembre se celebrara, a partir de la fecha, el nacimiento de Jesús. A propósito de este decreto, se sabe que el 25 de diciembre era el día en que se celebraba en Roma al “Deus Sol Invictus5”; la decisión de fijar el 25 de diciembre como nacimiento de Jesús abole esta fiesta romana indicando que Jesús era el verdadero Sol Invictus.
Por otro lado, la Ley también decía que “todo varón primogénito debía ser consagrado al Señor”. Entonces, cuando llegó el día en que María debía ir al templo para cumplir con el rito de su purificación, llevaron a Jesús a Jerusalén y se encontraron con Simeón y Ana, quienes dijeron frases proféticas y reconocieron al niño como “el Cristo del Señor”.6 La Iglesia ortodoxa acentúa más el encuentro de Jesús con los ancianos Simeón y Ana. Así, en el cristianismo de oriente, y bajo su influencia en el occidente gálico, se denominó esta fiesta como el día “Ypapanti”7.
Las primeras noticias que se tienen sobre la celebración de este acontecimiento nos ha dejado la peregrina de Aquitania8. Narra una celebración solemne a los 40 días después de la Epifanía del Señor, en Jerusalén: "El día cuarenta después de epifanía, aquí (en Jerusalén) se celebra con gran solemnidad. En ese día se hace una procesión desde la Anástasis9, a la que van todos, y se hace todo según el rito, con gran pompa, como en pascua Además, todos los sacerdotes predican, lo mismo que el obispo, comentando el paso del evangelio en que se cuenta que el día cuadragésimo María y José llevaron al Señor al templo, y que lo vieron Simeón y la profetisa Ana, hija de Fanuel, y las palabras que dijeron al ver al Señor, y la ofrenda que hicieron sus padres. Y después de haber hecho regularmente todas estas celebraciones que se acostumbra, se celebran los misterios y termina la función"
La introducción de esta festividad en el calendario del Imperio Bizantino se realiza recién a partir del 542, por el emperador Justiano (527 – 565), como agradecimiento por el cese de una terrible epidemia que asoló, en aquel tiempo, esta parte del mundo. En el decreto de instauración se conoce ya con el nombre de “Ypapanti del Señor”.
El motivo de la “Purificación de María” no juega un papel importante, aun cuando el misal romano le otorga el nombre de “Purificatio B.M. V.”
La fecha de la celebración se encuentra determinada por la fiesta del Nacimiento del Señor. La peregrina de Aquitania cuenta 40 días después de la Epifanía. Ciertamente, en oriente, se celebró esta fiesta el día 18 de febrero. En cambio, en occidente, se celebra el 2 de febrero, en relación a la fiesta de Navidad (25 de diciembre), tal, como el decreto del 542 lo ordena, para el reino de Bizancio.
El carácter que tiene esta procesión en la liturgia romana lo señala el “Liber Pontificalis”10. El Papa Sergio I (687-701) ordenó que en los días de la Anunciación del Señor, Asunción y Natividad de la Santa Virgen María y Madre de Dios y de San Simeón, a la que los griegos denominan Ypapanti, se realice una procesión del pueblo desde la Iglesia de S. Adrian hasta Santa María (Mayor).
Las noticias del Liber Pontificalis no significan necesariamente que recién el Papa Sergio haya introducido la procesión de las candelas. El texto sólo señala que el Papa Sergio reguló dicha procesión y la extendió a todas las celebraciones de María. Su relación con la fiesta de Ypapanti puede recién haberse realizado cuando se asumió la fiesta proveniente de oriente, con lo que se dataría a la segunda mitad del S. VI, pero posiblemente recién en la primera mitad del siglo VII. Sin embargo, la procesión penitencial y expiatoria podría ser mucho más antigua. Con exactitud poco se sabe de esto.
Finalmente, la reforma litúrgica de 1960, ha restituido a esta celebración el título de "la Presentación del Señor", en lugar del título de "la Purificación de María", como se venía haciendo.
FIESTA DE LAS LUPERCALES
La Lupercalia es la fiesta que se celebraba en la antigua Roma “ante diem XV Kalendas Martias”, que equivale al 15 de febrero. Su nombre deriva de lupus (lobo, animal que personificaba al Fauno Luperco11). Era una fiesta de purificación y de fertilidad, a la vez. La leyenda cuenta que la fiesta nació en el reinado de Rómulo y Remo, cuando las mujeres romanas se hicieron estériles y, al consultar al oráculo, la diosa Juno les dice que deben ser fecundadas por un “macho cabrío”.
Cada año, dentro de los ciudadanos más notables, se elegía a los lupercos, lo sacerdotes que llevarían a cabo la celebración o el rito. El 15 de febrero se reunían en la “gruta lupercal” –“o gruta ruminal”, en honor a Rómulo y Remo- en el monte Palatino, donde se dice que los gemelos que fundaron Roma fueron salvados por una loba (luperca) que los amamantó, esta loba sería el mismo Fauno Luperco tomando esa forma.
El rito consistía en sacrificar un perro –para la purificación- y un macho cabrío –para la fertilidad-, los lupercos se marcaban con la sangre de los animales y cortaban su piel en tiras de cuero, con lo que se vestían. Con estas tiras –que eran llamadas februas-también azotaban a la gente cuando salían de la gruta ruminal. El azotamiento con las februas equivalía a un acto de purificación y era llamado februatio. Es por eso que es casi consensual que este es el origen del mes de febrero, que sería el “mes de la purificación”. El azotamiento ponía las carnes de las mujeres de un color púrpura y en ellas significaba un acto de fertilización, ya que ese color era asociado con la fertilidad.
El Papa Gelasio I prohibió esta fiesta en el año 494, sustituyéndola por el 14 de febrero, fecha en la que murió martirizado un cristiano llamado Valentín en el año 270, desde cuando se celebra el día de San Valentín. Correlativamente, se empieza a festejar esta fecha con una procesión de candelas dentro de los muros de Roma, como sinónimo de purificación, y se reemplaza el rito de la Lupercalia.
Esta procesión de candelas se une más tarde a la celebración de la “Purificación de Virgen María” –que ya dijimos que se celebraba el mismo día de la “Presentación del Señor”-. Es así que probablemente este sea el origen de la procesión con candelas como sinónimo de expiación aunque hay que investigar más a fondo el asunto.
Christian Guzmán Arias
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1 Es el nombre guanche de una diosa de su mitología, significa “Madre del Sol”. Se la identifica con la Virgen de la Candelaria luego de su aparición en el siglo XV pues se piensa que es su personificación.
2 La mayor parte de los datos incluidos en este título son aportes generosísimos del Obispo de Puno Jorge Pedro Carrión Pavlich, a quien se le debe mucho en este trabajo.
3 Según la “Ley referente a la mujer que acaba de dar a luz” en Levítico 12.
4 Purificación de la Beatísima Virgen María.
5 En español: “El invencible Dios Sol”
6 Según Lucas 2, 22 y ss.
7 En griego: H YΠAΠANTH TOY ΣΩTHPOΣ XPIΣTOY = “Presentación de Cristo”.
8Egeria, también llamada Eteria, Ætheria o Etheria, e incluso Arteria o Geria, fue una viajera y escritora galaica del siglo IV Se sabe que visitó los Santos Lugares (Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia, Asia Menor y Constantinopla), en un largo viaje, entre 381 y 384, recogiendo sus impresiones en su libro Itinerarium ad Loca Sancta, libro que tuvo cierta difusión por narrar de forma minuciosa y, sobre todo, animada el viaje. Atravesó el sur de Galia (hoy Francia) y el norte de Italia; cruzó en barco el mar Adriático. Se sabe que llegó a Constantinopla en el año 381. De ahí partió a Jerusalén y visitó Jericó, Nazaret y Cafarnaúm. Partió de Jerusalén hacia Egipto en 382, visitó Alejandría, Tebas, el mar Rojo y el Sinaí. Visitó luego Antioquia, Edesa, Mesopotamia, el río Éufrates y Siria desde donde regresó vía Constantinopla. No hay constancia de la fecha, el lugar y las circunstancias de su muerte.
9Anastasis: Es la iglesia de la Resurrección o del Santo Sepulcro en Jerusalén.
10Libro que relata la historia de la Papas, desde San Pedro hasta el siglo XV, en la forma de biografías, la duración de su pontificado, los decretos emitidas sobre las cuestiones de la disciplina eclesiástica y liturgia, Civiles y eclesiástico eventos, la construcción y renovación de las Iglesias de Roma, donaciones, asuntos litúrgicos, los principales ordenaciones (obispos, sacerdotes, diáconos), la sepultura de los Papas, etc.
11Era, en l
a mitología romana, una deidad popular que pertenecía al grupo de los di indigetes –“dioses indígenas”; dioses romanos no adoptados de otras mitologías- y que principalmente era dios de los campos y de la fertilidad. Sin embargo, se le identifica luego con el dios griego Pan, debido a su similitud.
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